noviembre 16, 2010

Susurrando mentiras.

Estaba sentado en el maldito banco. Podía recordar el sonido del latir de tu corazón de ese día. Todo estaba en el lugar correcto, tomo menos yo. Me veía fuera de donde correspondía, porque no estaba a tu lado. Pude sentirte presente, y no sabes cuanto lo detesto. Odio sentirte cerca, porque es cuando recuerdo que estás demasiado lejos, mucho como para venir a mí. No he podido soltar esta culpa. No he podido liberarme de tu rostro, de tus manos, de tu aroma, de tu sonrisa... eras mi todo. ¿Lo sabías, no? ¡Jajajaja...! Aún puedo oír tu voz susurrando mentiras. -Siempre estaré contigo.- Que porquería. -Nuestro amor va más allá de las barreras puestas por la vida, nene.- No lo demostraste. -Yo por ti, vencería a la propia muerte, lo juro.- ¿Por qué me hiciste esto? -Tú eres el elixir de la vida eterna-. Me defraudaste. No debías, lo juraste, me prometiste un por siempre. ¡¿Dónde coño quedaron tus palabras?! Oh... ya lo sé, en el aire, en el pasado, en mi mente, la que aún no dejas. No tenías derecho a esfumarte de ese modo. ¿Por qué si yo estaba siempre ahí? El puto destino nos jugó sucio, nos aniquiló. Junto con tu vida, se llevó la mía. Yo no podía vivir sin ti, y él lo sabía. Fue un error, lo juro, preparó una sorpresa para ti, losé. No quería verme feliz, y decidió quitar toda mi alma de una sola jugada. Desgarró las ganas de seguir aquí desde la raíz. Terminó conmigo en un puto instante, y no era necesario... ¿por qué a ti? ¿Por qué a la persona que más he amado? ¿Por qué? Ya no importa nada, ¿sabes? Ya no hay motivos. Ya no hay un nosotros.  Ya no hay un mañana. Todos los días son iguales. Venir a nuestro parque, sentarme aquí, y tratar de hablar contigo, a la distancia. No es lo mismo si tú no estás. Nada es igual. ¿Por qué llegas a mi mente? No entiendo... ¿Qué tratas de decir? ¿Qué trataste de mostrarme? Ahora... no puedo oírte, y creo que es mejor volver a mi pasado. Al alcohol. Porque... ¿qué esperas que continúe haciendo aquí solo? ¡¿Qué debo hacer?! Sí cada jodido día despierto deprimido, amargado, podrido en mi mierda... Esto no debería estar pasando. Si alguien debió haber muerto ese era yo, no tú, mí querida... No tú. Tú eras fuerte, podrías haber rehecho tu vida, no como yo, que quedé estancado. Esto duele, pero hay una cosa que duele más que todo. Algo que me atormenta. Si yo no hubiese bebido ese día, no estaría pasando esto. No debí haberte empezado esa discusión, no debí haberte golpeado, jamás debí haberte tocado. Mi espalda pesa, porque si yo no te hubiese empujado, yo nunca hubiese estado llorando tu ausencia. Nunca me perdonaré ese momento de ira. Nunca podré quitarme de la cabeza ese momento, en el que tú caías al piso, y te golpeaste con este banco. No puedo creer que en un instante todo cambiase así, linda. Lo peor es que no puedo creer que me hayas dicho para siempre, y que después un solo empujón haya bastado para quebrar tus palabras. Me defraudaste como nadie lo ha hecho nunca. Yo no debí haber hecho eso, pero tú no debiste haber mentido. Por nada se le miente a la persona que amas, ¿sabías?